Claudio Lucero

Dos jóvenes van a la montaña y en horas mueren. Don Claudio Lucero nuestro octogenario montañista nacional, dijo que en las condiciones que los chicos enfrentaron la montaña era muerte segura. El mismo con todos sus años de experiencia había programado un ascenso ese día y lo postergó porque las condiciones climáticas serían adversas. Sorprende ver a este señor templado por la montaña, no solo porque es un hombre y un personaje de verdad, sino que es un hombre hecho y forjado en la naturaleza. Miren ustedes a su alrebedor y vean. constatarán que todo lo que les rodea esta muerto. Las paredes, las ventanas, su ropa, zapatos, artículos electrónicos, etc. Estamos rodeados por una naturaleza muerta. Le hemos dado la espalda a la naturaleza real, una ley del hielo absoluta, solo permitimos en este mundo de cemento a algún representante de la pachamama que sea pequeño o inofensivo, árboles, plantas, mascotas. A los animales salvajes se les enjaula. La montaña, el mar el desierto no lo podemos meter en celdas, pero lo limitamos, somos sus pequeños e insignificantes dueños. Estúpidos. Es como sacar a pasear un rinoceronte con una correa. Los selk’nam vivían bajo cero. Los mapuches son parte de la tierra, como el rio y la montaña. Han pasado los siglos y nos hemos dejado de hacer la pregunta esencial ¿De donde venimos? Desnudos y solos en la naturaleza no duramos un día. Por suerte tenemos maestros como Claudio Lucero…pero para nuestra propia desgracia no lo pescamos mucho. Jesús, el mesías, el hombre hecho Dios, vagó por el desierto 40 días. Moisés en su éxodo subió al monte Sinaí y estuvo allí 40 días. Mahoma y Abraham encontraron la iluminación en la soledad del desierto, meditando en cuevas. Sidarta El Buda “despertó a la conciencia” luego de pasar más de 40 largos días meditando debajo de una higuera. La sabiduría estaría según el proceder de estos grandes hombres en el encuentro con uno mismo en la naturaleza. Este largo fin de semana primaveral, hay que despegar la panza de la parrilla (una mañana al menos) y salir por ahí a perderse en la naturaleza, pero con regreso. Posar los pies desnudos en la arena, en la tierra, los prados, bajo el sol, el rio, el mar, en las rocas o en un parque, ojalá alejarse un poco del ruido. Hay que renovarse. En una de esas encontramos la iluminacioooohmmmm. Feliz fin de semana.

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